Mujeres que corren con lobos en clave MINED-E®
11 de octubre de 2026 · danza-emocion
Hemos abierto la puerta: comienza Mujeres que corren con los lobos en clave MINED-E® Los cuentos nos ofrecen imágenes para explorar nuestra vida interior, en MINED-E®, las llevamos al cuerpo para descubrir qué despiertan en nosotras. Ya hemos comenzado, en el primer encuentro del curso Mujeres que corren con lobos, inspirado en la obra de Clarissa Pinkola Estés, hemos hecho algo sencillo y, a la vez, significativo: abrir la puerta a un viaje de exploración personal a través del cuerpo, las imágenes y los símbolos.
Los cuentos antiguos son mucho más que historias para entretener, sus personajes, objetos y paisajes nos ofrecen imágenes con las que explorar experiencias humanas profundas: el cuidado, el miedo, el deseo, la intuición, la pérdida o la recuperación de una parte de nosotras mismas.
No queremos acercarnos a ellos únicamente desde la interpretación intelectual, queremos habitarlos, dejar que nos interpelen y descubrir qué relación tienen con nuestra propia experiencia.
El cuento entra por el cuerpo
En este primer encuentro nos acercamos al relato a través de la imaginería, antes de buscar explicaciones, dejamos espacio para que las imágenes resonaran en cada una. Desde el Modelo de Integración Neuro-Expresiva Danza Emoción® (MINED-E®), el cuerpo no es únicamente un lugar donde se manifiesta lo que sentimos, también es una vía para percibir, explorar y dar forma a nuestra experiencia.
Una imagen puede despertar una sensación, una emoción, un impulso de movimiento o un recuerdo. Al explorarla corporalmente, podemos observar matices que quizá no habríamos encontrado pensando en el cuento, el movimiento abre un espacio de experiencia; la atención consciente y la reflexión posterior nos ayudan a reconocerla e integrarla.
Así, el símbolo deja de ser solamente una idea y se convierte en una experiencia que podemos observar y elaborar.
Como se manifiesta en mi vida este arquetipo? Como se expresa esta parte de mi psique?
A veces reconocemos su presencia en nuestra forma de cuidar, defendernos, crear, poner límites o expresar lo que necesitamos, otras veces aparece a través de una ausencia: una capacidad que hemos dejado de escuchar, un impulso que mantenemos dormido o una parte de nosotras a la que todavía no encontramos la manera de dar espacio. Ambas posibilidades merecen ser exploradas. Lo que reconocemos como propio puede mostrarnos recursos disponibles; aquello que percibimos como ausente puede señalar preguntas que necesitan tiempo y atención.
No buscamos respuestas correctas ni interpretaciones universales, cada mujer se aproxima al cuento desde su propia historia, su momento vital y su manera de sentir.
El cuerpo aporta información, pero no dicta una verdad incuestionable, necesitamos escucharlo, observar lo que emerge y encontrar nuestras propias palabras para comprenderlo.
Un grupo que sostiene la exploración
Explorar el mundo simbólico requiere confianza, no basta con proponer una experiencia: es importante que cada persona pueda participar sin sentirse juzgada, comparada ni obligada a compartir más de lo que desea.
Y eso es precisamente lo que estamos empezando a construir.
El grupo es fantástico, hay escucha, juego, valentía y respeto por el ritmo de cada una. Poco a poco, el encuentro deja de ser una suma de individualidades y comienza a convertirse en un espacio compartido donde es posible explorar, expresarse y observarse con mayor libertad.
La seguridad no significa que todas tengamos que vivir lo mismo, sino que cada una pueda encontrar su manera de estar presente.
Seguimos adentrándonos en el bosque
En las próximas sesiones recorreremos nuevos cuentos, cada uno con sus imágenes, sus preguntas y sus posibilidades de exploración. Seguiremos trabajando desde el cuerpo, el movimiento, la imaginería y el símbolo, dejando también espacio para la palabra y la integración de lo vivido.
Este es el sentido de Mujeres que corren con los lobos en clave MINED-E®: no buscar significados prefabricados ni forzar emociones, sino crear las condiciones para explorar la propia experiencia, reconocer lo que emerge y construir un sentido personal.
La puerta está abierta. El viaje ha comenzado. Seguimos adentrándonos en el bosque.
Uma Zuasti